Shirlene Green Newball
No recuerdo exactamente la primera vez que asistí a una manifestación del 8 de marzo. Sin embargo, sé que fue hace más de quince años. Mi participación como activista y feminista comenzó en la Costa Caribe Norte de Nicaragua, con el Movimiento de Mujeres Nidia White. Esta organización trabaja con “dedicación por el bienestar integral de niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres indígenas, afrodescendientes y mestizas de la región”, según se describe en uno de sus documentos.
Mi primer contacto con este movimiento fue cuando asistí a un curso de mecanografía. Con el tiempo, me fui involucrando en la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres. En varias ocasiones escribí artículos sobre el trabajo del movimiento y participé en eventos relacionados con el Día Internacional de la Mujer y el Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y Niñas.
En julio, cuando llegué a Bilwi para visitar a mis padres, sentí que además de estar con ellos y apoyarlos, quería ofrecer mi tiempo libre como voluntaria. Hablé con Shira Miguel, la coordinadora del movimiento. Le propuse visitar el albergue La Esperanza para pasar una tarde con las niñas. Planeamos hacer algunas actividades. La propuesta se organizó y se llevó a cabo.
En los últimos años he aprendido a trabajar con niñas y niños de diferentes edades, desde pequeños hasta adolescentes, por lo que tenía confianza en poder hacerlo. Además, no fui sola, me acompañaron amigos y amigas.
El día que fuimos al albergue no parecía que haría mucho calor, pero la humedad del trópico se hizo sentir. Por eso decidimos sacar las mesas y sillas al patio. Allí, las niñas colorearon dibujos que llevamos, jugamos al baile congelado y al juego de la silla.




Actividades hecho con las niñas y adolescentes
El calor y la humedad persistieron durante toda la tarde. Ya sudadas y con mucha energía, comenzamos nuestra tercera actividad: boxeo como defensa personal. Dos amigos encargados de esta dinámica pusieron los guantes a las niñas y adolescentes. Ellos les enseñaron técnicas básicas para defenderse de un agresor o agresora. Al principio algunas niñas tenían un poco de pena, pero luego se entusiasmaron y participaron con mucho entusiasmo y ganas.
El abergue abrió sus puertas en 2006. Recuerdo claramente la reinauguración del albergue La Esperanza en 2012. Fue un momento histórico para la Costa Caribe Norte, ya que el Movimiento Nidia White puso en marcha un espacio dedicado a la atención y protección diferenciada para niñas, adolescentes y mujeres un derecho fundamental para todas.



Hoy, La Esperanza es la única institución en la región que sigue ofreciendo servicios especializados e integrales para víctimas de violencia de género. Esto reafirma la misión del movimiento: promover y defender los derechos humanos de mujeres y niñas costeñas.
En este Día Internacional de las Niñas, 11 de octubre, quiero recordar que cada niña de nuestra Costa Caribe tiene derecho a una vida libre de violencia, a estudiar en su propio idioma, a vivir en un hogar digno y a muchos otros derechos que merecen ser respetados.
Aunque mi tiempo en el albergue fue breve, siento que valió la pena porque pude aportar y regresar a un lugar que vi nacer y que sigue cumpliendo su misión. Agradezco a las niñas y a Shira y Marlon por permitirnos compartir ese espacio. Mis amigos y yo realizamos las actividades mencionadas, pero hay muchas otras que se pueden hacer con las niñas, como lecturas de cuentos infantiles, enseñarles peinados, yoga, zumba, pintura y mucho más.
Si quieres apoyar a las niñas del albergue La Esperanza, puedes contactar al Movimiento Nidia White al correo
¡Tu ayuda puede hacer una diferencia! ¡Puede hacer cumplir los derechos de las niñas! Pero recuerda, si visitas, no revictimices a las niñas.
Quieres apoyar a las niñas del albergue La Esperanza?
Referencias
Green, S. Notas 2025.
Movimiento Nidia White. Documento. 2025.
Canva AI. Imágenes.


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