Colores para cada gusto

Cada día aprendo más sobre diversidad sexual. Tengo amigxs, lesbianas, gais, bisexuales y de otra orientaciones sexuales. En varias ocasiones me han preguntado si soy lesbiana. Incluso tuve un novio que me preguntó si yo había estado con una de mis amigas ya que ese era el rumor o lo que él quizo creer para su conveniencia. 

Mi posición siempre fue firme. Las personas están en su derecho a decidir sobre su orientación e identidad sexual.  

Seguro las siglas LGBQ te son familiares, agrupan a las lesbianas, gais, bisexuales y transgéneros. Esta sigla fue creada en los años noventa, sin embargo, tuvo que adecuarse a la aparición de otras identidades y tendencias sexuales, por ejemplo, LGBTI, LGBTA etc. Hoy en día se usa LGBQ+ para no agregar más letras y ser más inclusivo con los nuevos movimientos. 

En el 2017 Finlandia legalizó el matrimonio homosexual y  concedió a estas parejas el derecho a la adopción. El año pasado participé en el desfile Helsinki Pride junto con unas amigas. Fue un momento histórico y único. Nunca antes un Helsinki Pride había sido tan concurrido, me emocionó ver al primer ministro y otros personajes importantes encabezando la marcha. Este año el desfile fue cancelado por la pandemia de Covid-19. 

El pasado octubre, Helsinki fue la sede de continúas manifestaciones de solidaridad con las revueltas sociales que tenían lugar en Chile. En uno de esos plantones y actos políticos conocí a la joven activista chilena Johanna Romero Ramírez. Ella, una de las responsables de la organización de este maravilloso movimiento de solidaridad y motor de estas protestas, me impactó por su carácter y vitalidad. Johanna siempre lleva un color de pelo distinto, es conversadora y risueña.

Pedí a Johanna que comparta su historia y qué podemos aprender para no seguir discriminando a las diversas tendencias sexuales que tenemos en nuestra sociedad. Acá les dejo su historia y sus recomendaciones. 

Foto: Katri Harmaala/@katriuh

“La sexualidad es algo fluido y dinámico. Hay quienes saben desde siempre que su orientación sexual tiende hacia personas del sexo opuesto, hacia personas del mismo sexo, ambos o ninguno.

En mi caso, no fue hasta mi adolescencia, cuando tenía 17 años que la pregunta respecto a si me podían gustar las mujeres se implantó en mi mente. Y ésta no fue por iniciativa propia en realidad. En la escuela solían darme nombres aludiendo al ser lesbiana. Tortillera era uno de los más recurrentes con los que me molestaban. 

Empecé entonces a salir con grupos más diversos, y en ellos empecé a cuestionarme el qué me atraía en realidad. Hasta ese entonces sólo había tenido pololos (parejas hombre). Y una cosa llevó a otra, la curiosidad, el auto descubrimiento, el sentirte cómoda compartiendo intimidad sentimental y sexual con personas del mismo sexo.

Sí bien no me gusta el tema de las etiquetas, creo que son necesarias por un tema político, porque lo que no se nombra no existe. Por ello, cuando alguien me pregunta respecto a mi orientación sexual, mi respuesta es que soy pansexual.

Hoy en día hay mucha discusión respecto a que pansexual y bisexual se refieren a lo mismo, luego que la comunidad bisexual hiciera su manifiesto en el que no sólo se incluye a hombres cis y mujeres cis como fuente de atracción. 

Pero creo es importante identificarse en lo que a uno le acomoda, y para mí la pansexualidad es sentirse atraído por un otro, sin importar género o sexo biológico, es más una atracción por la persona en sí misma. Esto también incluye el que puedas tener tu preferencia dentro de ello, ya que es algo fluido. Hoy me puede gustar alguien que se identifica como mujer cis lesbiana, así como en algún momento pude haber sentido atracción por un hombre trans heterosexual, por ejemplo.

Qué le diría a las personas en general para avanzar hacia una sociedad de respeto incluyendo a la comunidad LGBTTTIQA+, es simple, no pedimos nada excepcional, solo el ser tratados igual que el resto y el tener la posibilidad de poder vivir los mismos procesos teniendo los mismos derechos. 

Yo creo que para aportar a ello hay que tener en cuenta lo siguiente:

-Repensar actitudes cotidianas. 

-No es norma pero se asume  en la práctica que toda persona es heterosexual y cis.

-Respetar pronombres personales, o llamar por el nombre social si los pronombres se les dificultan.

-Evitar uso de género en conversaciones, entonces se evitan correcciones del tipo no tengo novio, tengo novia.

-Evitar preguntas en general que no le harías a alguien heterosexual por ejemplo, porque al final cada persona tiene sus propios límites con quien conversar ciertos temas, y no creo la gente vaya por la vida preguntando a personas dentro de la heteronorma respecto a su sexualidad o genitales. 

-Si tienes dudas de cómo tratar a una persona, preguntale qué le acomoda, lo que para alguien es apropiado puede que para otra persona no lo sea, como la vida misma en realidad, es simplemente dar un paso de empatía, aceptar y visibilizar que existen muchas realidades distintas, y que todas tienen cabida en una sociedad de respeto”. 

Pueden seguir aprendiendo de Johanna siguiendola en Instagram: @la_j0

Author: Women Wheel

Women Wheel a community online that develops different women topics. Here we cover my experiences and others based on sexuality, gender, violence, culture, climate change, literature, womanhood, feminism, and decolonization stories that will link us together regardless of where you live, age, and race. Our wheel is durable and resistant, the same as the women’s fight, voices, and actions. Join the movement of the wheel!

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